Tal cual he escuchado que Samsung lanzará en 2019 una pantalla plegable me ha venido a la cabeza algo en lo que estoy ahora mismo metido: Experiencia de usuario.

Estoy estudiando un Máster de Experiencia de Usuario en el que en las pocas clases que llevo se me ha marcado en la mente a fuego una única palabra: Usuario. Esto aunque parece obvio, no parece serlo tanto. Todas las asignaturas y todos los términos, herramientas, métodos... se basan en una única premisa: ni el diseñador, ni el cliente, ni los accionistas son dueños del producto, el único que decide es el usuario.

Esto te lleva a un término: Diseño centrado en el usuario que va en contra de otros tipos de diseño como el diseño centrado en la tecnología que es el seguido por Samsung.

Teléfonos con pantallas plegables ¿los necesita el usuario?

El único motivo por el que Samsung lanza este tipo de teléfonos es porque puedo, sin pensar ni un minuto siquiera en el usuario, en la experiencia de uso de esta tecnología o si realmente se necesita, es más, este anuncio ha ido más allá de eso, es un anuncio a fabricantes para decir:

Aquí está esta tecnología, para estar a la última me la tenéis que comprar.

Esta tecnología puede o no triunfar, pero realmente es eso, una tecnología que ya luego el usuario decidirá si la utiliza o no, primero tendrá que comprarla y posteriormente disfrutarla u odiarla, pero en ningún momento se ha pensado en él en el proceso de diseño. Una pantalla plegable puede no aportar nada destacable pero aun así Samsung la saca al mercado e incluso saca pecho al sacarla porque puedo. ¿Alguien se acuerda de las pantalla Edge o las televisiones curvas o con 3D? Pues esto es lo mismo.

Diseño centrado en el usuario

La filosofía de Apple en el diseño de sus productos es completamente diferente, primero pensamos en el usuario y luego vemos cómo la tecnología nos permite llegar hasta donde el usuario quiere llegar.

El iPhone pasará a la historia por ello, en el momento justo, Apple consiguió darle a los consumidores aquello que querían pero no eran capaces de imaginarlo, pero no es el primero ni el último que hace esto:

“Si hubiera preguntado a mis clientes qué es lo que necesitaban, me hubieran dicho que un caballo más rápido”.
Henry Ford ( 1863-1947)

El nuevo Apple Watch es sin duda un otro gran ejemplo, un reloj inteligente diseñado centrándose en el usuario: sus funciones de frecuencia cardiaca, detección de caídas, llamada SOS, etc... no inventan nada nuevo, simplemente están ahí por y para el usuario. Esto no es casualidad, viene de un profundo proceso de diseño en el que se plantean ¿qué necesitan mis usuarios? y a partir de ahí se pone a trabajar a la tecnología para conseguirlo.

Mientras tanto, el resto de fabricantes (como con la noticia que abre esta publicación), simplemente sacan productos porque la tecnología se lo permite y luego ya vemos si los usuarios lo utilizan o no.